CONJUNTO HISTÓRICO

Esta localidad salmantina de 1.137 habitantes, está situada a 1.064 m de altitud en la carretera SA-202 que sigue a Batuecas pasando bajo la Peña de Francia entre berrocales y bosques de castaños, nogales, perales, manzanos, alisos y laureles de abundante verdor, que en los meses estivales proporcionan un fresco y agradable ambiente. Por el contrario, los inviernos son fríos, con frecuente presencia de la nieve, que transforma La Alberca de manera inimaginable.
En general, la diferencia con el paisaje típico salmantino es notoria por lo inesperado de la mata de verdor que percibe el viajero a partir de Zarzoso y El Cabaco, pero que ya es permanente en El Casarito bajo la Peña de Francia, a muy pocos kilómetros de la villa.
Está bien comunicada con pueblos y lugares históricos, situados en los paisajes más pintorescos de la Sierra de Francia, así como con la vecina Extremadura por las carreteras de Las Batuecas o Sotoserrano. La Alberca fue aldea dependiente de la villa extremeña de Granadilla hasta que la actual división provincial la separó de Extremadura tras siglos de historia común.
Su nombre se quiere derivar del árabe Al-Bereka (el estanque), asegurando la tradición que se llamó Valdelaguna, quizá por la abundancia de aguas que hay en el contorno, pero hay constancia que ya se llamaba como hoy en documentos reales de octubre de 1215, cuando el rey Alfonso IX establece los límites entre Miranda del Castañar y La Alberca.